En el post de hoy, y dentro de nuestra sección de Salud Holística, queremos incluir un texto que acabamos de encontrar y sentimos el compartirlo. Está publicado dentro del capítulo 5 del libro 'La Diosa Viviente, Mujer Medicina, Mujer Sabiduría, Mujer Chamán' y su autora es Madre Nah Kin, del linaje maya de los ahaukines. Estas enseñanzas ancestrales nos recuerdan el gran valor de sustancias naturales que manan del cuerpo de toda mujer generadora: la leche materna y la sangre menstrual.
La leche materna.
La conexión con el principio creador de la vida a través de todas sus multidimensiones se establece a través de los líquidos conectores de la naturaleza.
El agua al ser un elemento receptivo captador de vibraciones es capaz en su aspecto más sagrado de mantener una conexión con las FuentesPrimordiales de la vida, con la energía más pura de la existencia que llamamos Dios. En la fase reproductiva la mujer tiene para ofrecer a sus vástagos la esencia pura del amor, del Dios-Diosa a través de su leche, la cual no es solamente un compuesto orgánico de alta calidad nutritiva sino que además es una sustancia vital que está cargada con una altísima vibración de luz y amor proveniente de los niveles espirituales más excelsos; así que, cuando la madre comparte con su hijo el néctar de su leche está compartiendo además la luz del cielo, el amor del Creador, la energía pura que nutre el cuerpo y, sobre todo, nutre el alma y le permite una clara conexión con su espíritu.



