martes, 9 de abril de 2013

Aromas sanadores y energía de viento en primavera

       
 
     En todas las tradiciones nativas se ha usado la fuerza del viento en forma de sahumerios que purificaban los espacios, bien fueran lugares sagrados en ceremonias o sencillos hogares tras una enfermedad o desgracia familiar. Inciensos de resina o barrita, y actualmente difusores eléctricos, nos ayudan a limpiar la atmósfera de nuestra casa o lugar de trabajo. Cuando despejamos un espacio, nos sentimos mejor, nos renovamos por dentro y por fuera.
     Renovar el aire que respiramos es importante, y mover las corrientes sutiles de un espacio para desincrustar huellas emocionales negativas, también. La conexión que los aromas dejan en lo profundo de la psique humana, nos predispone a continuar creciendo, dejando atrás pérdidas o cambios importantes. Nuestra parte reptiliana del cerebro, o límbica, experimenta ante los aromas experiencias básicas irracionales  que nos predisponen a transformar emociones y actitudes mentales. 
    Hoy la aromaterapia es una ciencia con implicaciones más complejas que las de la mera estética o bienestar ('cultura del spa'). Mediante masajes con base de aceite, en cremas, en inhalaciones o en baños, podemos relajarnos y apartar el estrés gracias a las propiedades sanadoras de aceites esenciales. La naturaleza es bien generosa en su oferta: campestres y terrenales herbales como lavanda, salvia o romero, refrescantes aromas como limón o menta, estabilizadores y armonizadores como pachulí o palo santo, amaderados como cedro o pino, sensuales como ylang-ylang o especiados como la canela o el clavo.



     En este artículo queremos adentrarnos en los usos y propiedades 'domoterapeúticas' de las siguientes aromas sagrados: salvia, copal (resina), palo santo y cedro. Los cuatro tienen en común que se usan en las ceremonias del temazcal o inipi en el linaje navajo-lacota.





resina de copal



salvia offccinalis


madera palo santo
piña y aceite de cedro
 

        Antes nos referiremos brevemente al tema de las 'huellas emocionales' y la importancia de despejar periódicamente nuestros espacios personales. Con su uso, los lugares almacenan información positiva o negativa a nivel vibracional. Es lo que se llama en feng shui 'huella emocional' de un objeto o espacio. Esta puede influir condicionando en parte la vivencia de las personas. En especial cuando se trata de una vibración negativa, por acumulación de ira o peleas, o por exceso de tristeza o desánimo.
      Por su característica más yin que las personas, los espacios cuando se saturan no pueden autolimpiarse. Parte de nuestro aprecio y cuidado por el lugar que habitamos consiste en aprender a despejarlo. Lo podemos hacer con sonidos, aromas, agua, fuego, símbolos, etc.., y sobre todo, con nuestra intención consciente.
     Las 'ceremonias' o diseños de despeje de un espacio son muy personales, y cada persona ha de sentirlo de corazón, y adecuado al momento y situación individual. Asimismo, la elección de una planta u objeto para 'limpiar' un ambiente también responde a conexiones genuinas. Con el tiempo, he ido incorporando lazos psicoemocionales en mi vida diaria con estas cuatro plantas que menciono en este post.
     El copal tiene una energía masculina, 'bien fajado'  que dirían en México, con gran capacidad de erradicar huellas negativas. La salvia, que además cultivamos en nuestro jardín, evoca con su aroma penetrante y profundo la energía femenina, sabia y poderosa de la tierra. En cambio, el palo santo nos 'enamora' por su dulzura pacífica, que nos inunda de serenidad, trayendo calidez reconfortante al corazón. El cedro porta el aroma de los bosques llenos de naturaleza y su fuerza regeneradora, ahuyentando el miedo de la psique, y llenándonos de valor.
bosque de cedros

     Podemos optar por emplear primero un sahumerio de copal o salvia, para expulsar energía negativa del lugar deseado, y horas después o al día siguiente quemar un poco de madera de palo santo para endulzar el ambiente. En cualquier caso, es importante al ahumar crear bastante humo purificador, y tras unos 10 minutos, ventilar bien abriendo puertas y ventanas. Cuando el aroma se posa, resulta muy agradable.
     Antes de realizar el despeje de espacio, podemos ahumar nuestra ropa y persona, además de tomarnos unos minutos de silencio para conscienciar nuestro propósito y serenar nuestros pensamientos y emociones. De esta manera estaremos más presentes durante el acto de purificar el ambiente. Incluso, podemos expresar al lugar nuestra intención de cuidado y limpieza.

                                     detalle de planta de salvia en flor

























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